Ese rito anual de darse pecho contra pecho, de golpear el piso, de alzar los brazos y moverlos de un lado al otro, de ruidos de zapatillas y de fanáticos gritando comienza este martes. Veremos cómo cientos de dedicados atletas, entrenadores y sus fanáticos celebran este ritual en nuestros televisores: en casa, en bares y restaurantes e incluso en nuestras computadoras en el trabajo.